La función de las mantas de apego es aportar al recién nacido compañía, confianza y protección en los momentos que no está en los brazos de sus padres. El bebé calmará su ansiedad, le permitirá pasar de la dependencia a la independencia emocional. Muchos bebés depositan en estos objetos cariño, seguridad y confort como si se tratase de los abrazos de sus progenitores. Tu hijo jugará, abrazará, besará y dormirá plácidamente con su mantita preferida. De hecho, es una manera muy sencilla de conseguir que tu pequeño se duerma rápidamente, colócale la mantita a un lado o encima de la cara para taparle la luz y se dormirá en cuestión de minutos.

Se recomienda usar el doudou a partir de los 8 meses, aunque como todo, depende del desarrollo de tu hijo, algunos bebés pueden empezar a usarla con 3-4 meses. El único peligro que podría tener este objeto es el riesgo de sufrir una muerte súbita, ya que, los lactantes no son capaces todavía de moverse y apartarse de la cara lo que les molesta.

Lo primero que debes hacer en cuanto tengas en tu poder la manta de apego es lavarla. Así conseguirás eliminar cualquier sustancia u olor externo que pueda estar impregnado. A continuación, es recomendable que utilices la manta de apego durante 1 semana para que retenga todo tu olor. Después de una semana es el momento de colocársela a tu bebé y que empiece a cumplir su función. Tener consigo el doudou les hará sentirse seguros aún cuando sus padres no estén.

Referencia:

https://www.hogarmania.com/

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